¿Qué es el VIH y qué es el sida?

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VIH: Virus de Inmunodeficiencia Humana (en inglés HIV).
Sida: Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (en inglés AIDS).

 

Es importante diferenciar el VIH del sida, y tratar de utilizar un lenguaje correcto y no estigmatizante.
Información sobre el VIH


Se conocen dos tipos de virus: El VIH 1 es el más común e infeccioso, el VIH 2 se concentra primordialmente en países africanos y es menos activo.

El VIH se reproduce dentro de las células y debilita el sistema inmunológico. El virus ataca preferentemente al sistema inmunitario, es decir a las defensas del organismo hasta reducirlas de manera notoria. Este es el motivo de que aparezcan en el organismo infecciones -producidas por gérmenes, parásitos o virus- o algunas variedades de cáncer, que en condiciones normales no se producirían. Son las llamadas Enfermedades Oportunistas.

En una primera fase, el VIH se reproduce multiplicándose rápidamente en las células infectadas. Para defenderse, el organismo crea anticuerpos específicos pero no consigue eliminar el VIH: disminuye la presencia de este virus en el organismo, pero no impide que siga presente y continúe su actividad en otros órganos.
Durante varios años el organismo puede permanecer en una situación de aparente equilibrio, pero el VIH se sigue multiplicando en las células e infectando otras nuevas.

La persona que se encuentra infectada con VIH es porque ha estado expuesta al virus, pero no quiere decir que vaya a desarrollar la enfermedad del sida. Ser portador del VIH o ser seropositivo al VIH significa que se puede transmitir la infección, pero no significa que se haya desarrollado la enfermedad.

El VIH se transmite a través de los siguientes fluidos corporales: sangre, semen, secreciones vaginales y leche materna. Aunque el VIH se encuentra en todos los tejidos y órganos de la persona infectada, sólo lo pueden transmitir los fluidos mencionados.
El resto de fluidos, no lo transmiten.

Gracias a los avances en los tratamientos ya es posible vivir con VIH sin que se llegue a la fase de enfermedad (sida), sin ser por tanto este virus causante de una enfermedad mortal.

El VIH es un “lentivirus” cuyo período de incubación es muy largo. Los efectos de las infecciones debidas a los lentivirus, tanto al VIH-1 como al VIH-2 son muy variables, ya que dependen de muchos factores:

  • Estado de salud de la persona receptora del virus y de su sistema inmunológico
  • Edad
  • Cepa o tipo del virus (el VIH-1 es más rápido y activo y el VIH-2 es más lento y con menos capacidad de infección)

La infección por VIH tiene tres etapas principales:

  • Fase aguda o primoinfección, que puede ir acompañada o no de algún síntoma inespecífico transitorio.
  • Latencia, en esta fase el virus está controlado por el sistema inmune de la persona infectada por VIH.
  • Tardía, ésta sería la fase sida, en la que el virus comienza una replicación rápida y se producen patologías como las enfermedades oportunistas típicas del sida (neumocistosis, tuberculosis, sarcoma de Kaposi…).

El VIH puede infectar a distintos tipos de células pero tiene especial atracción por los linfocitos CD4 (o T4), que dirigen el funcionamiento del sistema inmunológico.

Desde el primer momento en que se produce la infección por el VIH, el virus se encuentra activo y se replica (multiplica) constantemente generando nuevas copias del virus. Los linfocitos CD4, dan respuesta inmunológica a la proliferación viral, produciéndose una gran confrontación y actividad entre el VIH y los linfocitos CD4. Como resultado el número de linfocitos CD4 va disminuyendo progresivamente y, si no se interviniera con el tratamiento, tras una media de 8-10 años la cifra de linfocitos habría descendido de tal manera que el paciente podría sufrir graves infecciones y tumores.

Uno de los indicadores para conocer el estado de nuestras defensas es precisamente el recuento de CD4 por mm3 de sangre. Por lo tanto, a mayor número de CD4, mejor será el estado de salud.

Por otra parte, los anticuerpos son elementos generados por el organismo para dar respuesta a cualquier cuerpo extraño o antígeno. Los anticuerpos son específicos: se generan anticuerpos específicos para combatir cada antígeno en concreto como la gripe, alergias, hepatitis, etc.

Se estima que los anticuerpos frente al VIH empiezan a aparecer entre la 2ª y la 8ª semana después de que el virus haya entrado en el organismo. Así, la presencia de anticuerpos indica que ha habido infección. Las pruebas de detección como el test Elisa, buscan precisamente la presencia de anticuerpos. Por eso, para que el resultado de estas pruebas sea concluyente, deben realizarse transcurrido un tiempo determinado desde el último contacto de riesgo (es decir desde el momento que haya habido posibilidad de infección por VIH).

El tratamiento antirretroviral ayuda a que el VIH no se multiplique, frenando el desarrollo de la enfermedad y manteniendo controlada la infección, por eso la relación calidad/esperanza de vida de una persona infectada por el VIH es similar a la de cualquier persona que tenga una enfermedad crónica.

Información sobre el sida

Sida: Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida.
Síndrome: conjunto de síntomas y signos.
Inmunodeficiencia: debilitamiento del sistema inmunológico.
Adquirida: contraída durante la vida, que no es congénita.

Una persona infectada por el VIH es seropositiva y sólo se diagnostica de sida cuando su nivel de linfocitos T CD4, anticuerpos, desciende por debajo de 200 células por mililitro de sangre o ha presentado 2 o más enfermedades oportunistas.
Generalmente, cuando te infectas de VIH no aparecen síntomas durante largo tiempo, entre 8 y 10 años de media. La persona parece y se siente sana, sin embargo, cualquier persona con el VIH puede transmitir el virus.

El virus va debilitando el sistema inmunológico lentamente. Cuando el sistema inmunitario se ha deteriorado, es más propenso a contraer enfermedades, especialmente INFECCIONES y TUMORES.

Paulatinamente el número de células CD4 disminuye, por lo que la persona sufre de inmunodeficiencia, lo cual significa que no puede defenderse de otros virus, bacterias, hongos y parásitos que causan enfermedades, lo que deja a la persona susceptible de sufrir enfermedades que una persona sana sería capaz de enfrentar.

Estas enfermedades son las llamadas infecciones oportunistas (se aprovechan de la oportunidad de un sistema inmune deprimido).

El diagnóstico de sida es reversible, no necesariamente causa la muerte. Cuando una persona entra en la fase sida, necesita atención sanitaria urgente y es posible que una vez curadas las infecciones oportunistas y estabilizada la infección por VIH, pueda realizar una vida normalizada.

 

Más información sobre VIH y Sida en la  web del Servicio Multicanal de Información y Prevención del VIH y sida y otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) de Cruz Roja Española y el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno de España.


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