Fractura de cadera, conoce cómo actuar.

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FRACTURA DE CADERA, CONOCE CÓMO ACTUAR.

Artículo de Leire Hierrezuelo Otero

La fractura de cadera o de cabeza de fémur es una fractura habitual en personas de edad avanzada. En esta franja de edad hay varios factores que hacen que el hueso se debilite y es por ello que ante un pequeño traumatismo se pueda llegar a fracturar un hueso tan fuerte como es el fémur.

Nos parece un tema de especial interés ya que en nuestra sociedad la expectativa de vida es cada vez más alta y por lo tanto la frecuencia de aparición de este tipo de fracturas es importante.

¿Cómo es el fémur?

El fémur es el hueso más largo y fuerte de nuestro cuerpo. Se encuentra en cada pierna a lo largo del muslo. Encaja por su zona más distal con la tibia, formando parte de la articulación de la rodilla. En su zona más proximal articula con la pelvis dando lugar a la articulación de la cadera.

Es esta zona proximal del fémur la que se ve afectada en el tipo de fracturas que hoy nos ocupan.

Tal y como se ve en la imagen, el fémur en esta porción del hueso tiene una forma circular; es la cabeza del fémur, que sigue hacia abajo por el cuello del fémur. Cuando alguna de estas dos áreas o una de ella se ve afectada la persona pierde el equilibrio y es incapaz de mantenerse en pie.

¿Cuáles son las causas de la fractura de cabeza y cuello del fémur?

En personas jóvenes y sanas puede producirse una fractura de esta zona anatómica tras un impacto fuerte, como en un accidente de tráfico o laboral.

Sin embargo, en una persona de edad avanzada puede ser un pequeño traumatismo, como una simple caída, el que provoque la fractura.

Además, en ancianos hay muchos factores que pueden favorecer las caídas, como la debilidad de huesos y músculos por el paso de los años, la disminución del equilibrio y los reflejos, la presencia de osteoporosis (sobre todo en mujeres, tras la menopausia) y la administración de medicamentos que alteran la tensión arterial o el sistema nervioso, entre otros.

En ocasiones, puede resultar curioso que la causa de la fractura no conlleve traumatismo alguno. Es decir, cuando hay un deterioro importante del hueso, éste puede fracturarse con un movimiento o giro algo brusco. Si ocurre esto, la persona puede relatar que notó un dolor y tras ello perdió el equilibrio y se cayó. Luego, en estos casos, primero sería la fractura y luego la caída y no al contario.

 

¿Qué síntomas presenta?

Veremos que la persona no puede mantenerse en pie, por lo que, de manera habitual, la encontraríamos en el suelo. Nos contarán que tienen un dolor agudo e intenso en la región de la cadera y el muslo. Además de no poder mantenerse en pie, tampoco podrán mover toda la extremidad afectada.

En un alto porcentaje de los casos, veremos que la pierna afectada está más corta que la otra y además presenta una rotación externa. Puedes ver mejor el signo que describimos en la fotografía.

La fractura de fémur puede complicarse de manera grave, y llevar a la persona a que tenga una infección generalizada o a que pierda mucha sangre. Por eso es importante solicitar ayuda de manera temprana.

¿Cómo actuar?

Si tenemos que atender a alguien después de un traumatismo importante, recuerda que lo más importante es no movilizar a la persona hasta que llegue la ayuda solicitada.

Por lo tanto, lo primero será pedir ayuda, llamando al 112. Le daremos la información precisa sobre quiénes somos, dónde estamos y qué ha ocurrido.

Mientras llega la ayuda, no movilizaremos a la persona, ya que podemos empeorar su estado. Nos acomodaremos cerca de ella y vigilaremos sus constantes vitales. También podemos tapar a la persona para evitar que pierda mucho calor.

También debemos recordar que no es conveniente darle nada de comer ni beber, ni medicación alguna.

¿Cuál es el tratamiento para la fractura del fémur?

Puede tratarse la fractura de manera conservadora, es decir, sin pasar por quirófano. Esto incluye varias semanas (entre cuatro y ocho semanas) de inmovilización en cama y con una pesa en la pierna, que gracias a un sistema de polea mantendrá reducida y estable la fractura.

En la imagen se muestra cómo se aplica este sistema en sus dos variantes. Puede tratarse de una tracción de partes blandas, en la que la pesa realiza la fuerza con ayuda de un vendaje. O la tracción esquelética, en la que la polea hace fuerza en el hueso mediante una aguja insertada de manera transversal en la tibia.

 

Pero la forma más habitual de tratamiento es la de la cirugía. Éste es el tratamiento con mayor posibilidad de recuperación en ancianos y la que menos complicaciones tiene a futuro.

Lo ideal es que la cirugía se produzca en las primeras 48 horas tras la fractura, pero depende de muchos factores el que se pueda cumplir con este plazo. Entre ellos, encontramos la disponibilidad de quirófanos en el centro donde nos encontremos, la medicación que tome la persona y su estado basal para poder superar una anestesia y una cirugía de este calibre. En todo caso, es decisión del facultativo, que bajo criterios médicos decidirá cómo tratar la fractura.

En la cirugía, los traumatólogos decidirán según el tipo de fractura si colocan tornillos, placas o incluso una prótesis para dar tratamiento.


¿Cómo es la recuperación tras una cirugía del fémur?

Es muy importante conseguir que la persona intervenida de fractura de fémur vuelva a caminar. Para ello es fundamental seguir las indicaciones de los profesionales sanitarios.

Así, se indicará el momento de iniciar la deambulación, que habitualmente es al día siguiente de la cirugía. Con ayuda de muletas la persona comenzará a levantarse de la cama y dar unos pasos.

Dentro de las recomendaciones también encontramos el evitar estar sentados en asientos bajos, ya que hay una posibilidad alta de que pueda luxarse la articulación de la cadera al pasar de estar sentados a de pie, si lo hacemos desde un punto muy bajo. Así mismo, no es recomendable tumbarse del lado de la cadera intervenida.

El médico dará pauta de analgésicos para aliviar el dolor y tomarlo previo a iniciar los ejercicios de rehabilitación. El objetivo es que no se abandone el programa de ejercicios. Es fundamental seguir la rehabilitación para que no se pierda masa muscular por estar encamados y sin movilizar. De otro modo, no habrá servido de nada la intervención quirúrgica.

 

 


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