EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), una razón poderosa para dejar de fumar

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Artículo de Leire Hierrezuelo Otero

Hace unos días se celebró el Día Mundial de la EPOC. Un día en el que se quiere dar a conocer los síntomas de una enfermedad que cada vez afecta a más personas y que tiene fácil prevención.

La EPOC es una enfermedad crónica caracterizada por una obstrucción de las vías aéreas progresiva y no reversible, que en los últimos años ha aumentado su presencia en nuestra sociedad.

Según la OMS en el año 2030 será la tercera causa de mortalidad, después del infarto y el ICTUS. Tiene mayor prevalencia y peor pronóstico en los países con medios y bajos ingresos, donde las campañas de prevención son menos difundidas o poco accesibles a una gran parte de la población.

Como cualquier otra enfermedad crónica tiene una tasa alta de ingresos por empeoramiento basal del estado de quien la padece, cuando, por ejemplo un paciente con EPOC enferma con una gripe o una neumonía. Es una patología potencialmente mortal pero que como ya hemos mencionado y veremos más adelante, tiene una fácil prevención.

 ¿Qué es la EPOC?

Son las siglas de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica e incluye todas aquellas patologías en las que hay una afección de los bronquios y los pulmones. Se manifiesta como una reducción persistente del flujo de aire.

Dentro de ella encontramos enfermedades conocidas como “Bronquitis crónica” (cuyos síntomas son tos y expectoración crónica) y “Enfisema pulmonar” (en el que se produce la destrucción del tejido pulmonar).

La reducción del flujo aéreo se produce por una disminución en el calibre de los bronquios debido a una reacción inflamatoria anómala en el interior de los mismos. Esta reacción inflamatoria es desencadenada por la exposición a aire contaminado con partículas o gases nocivos.

Así, podemos ver cuáles son los factores de riesgo.

¿Cuáles son los factores de riesgo para padecer EPOC?

La principal causa es la exposición continua al humo del tabaco, tanto en fumadores activos como pasivos.

Pero hay otros factores de riesgo, que en menor medida, también pueden verse involucrados en el desarrollo de una EPOC.

  • Aire contaminado en interiores.
  • Aire contaminado en exteriores.
  • Exposición laboral a polvos o productos químicos (mineros, industria química, albañiles con amianto, etc.)
  • Asma crónica.
  • Infecciones recurrentes de las vías respiratorias bajas en la infancia.

Hoy en día afecta casi por igual a hombres que a mujeres. Hace unos años afectaba más a hombres pero el aumento del hábito tabáquico entre las mujeres, asociado a una mayor exposición de ellas a la contaminación del aire en interiores (derivada de calefacciones y cocinas) sobre todo en países de medios y bajos ingresos, han hecho que las mujeres se vean afectadas en la misma medida que los hombres.

¿Cuáles son los síntomas de la EPOC?

Al tratarse de una enfermedad que va progresando de forma lenta con los años, no se hace visible de manera más concreta hasta pasados los 40 o 50 años.

Comienza con disnea (sensación de ahogo) que aparece al realizar ciertos esfuerzos y poco a poco va progresando hasta aparecer con mínimos esfuerzos, como hacer la comida u otras actividades de la vida diaria. En los estadios más avanzados los enfermos de EPOC tienen disnea en reposo, es decir, sienten ahogo estando sentados en el sofá.

La disnea se acompaña de tos crónica, que es más aguda en las primeras horas del día y puede o no ir acompañada de expectoración.

Son llamativos algunos ruidos respiratorios presentes en este tipo de enfermos, como las sibilancias, un sonido que pone de manifiesto la dificultad que tiene el aire para pasar por unos bronquios, que han visto su calibre disminuido por estar las paredes inflamadas.

¿Cómo diagnostican la EPOC?

La EPOC se diagnostica por los síntomas que padece la persona enferma y otras pruebas, como la espirometría.

La espirometría es una prueba no invasiva que es cómoda para el paciente. Mide la limitación del flujo de aire en la espiración. Se centra en valorar si a la persona que realiza la prueba le cuesta mucho esfuerzo vaciar sus pulmones.

Tratamiento y recomendaciones

Se trata de una enfermedad sin cura pero sin embargo es muy fácil de prevenir. De hecho hay una forma muy sencilla y barata de prevenir el desarrollo de la enfermedad y es la de abandonar el tabaco antes de que aparezcan síntomas que indiquen que la EPOC está muy avanzada.

Además es importante mantener una buena nutrición, realizar actividad física de manera regular (para aumentar la capacidad pulmonar) y seguir una buena vacunación para prevenir reagudizaciones de la enfermedad (empeoramiento del estado basal) por infecciones con virus que afectan a las vías respiratorias (gripe, neumonía, etc.)

En cuanto al tratamiento que siguen de manera crónica incluyen los inhaladores (con función broncodilatadora y esteroides), oxigenoterapia en domicilio y esteroides vía oral, en pastillas.

Este tratamiento tiene como objetivos aliviar los síntomas y de ese modo, mejorar la calidad de vida de los enfermos de EPOC. Hacer un buen seguimiento del tratamiento y de las recomendaciones, incluyendo el abandono del hábito tabáquico, hacen que los ingresos por empeoramiento se reduzcan. Evitando de este modo los ingresos hospitalarios recurrentes, ahorrando gastos al sistema sanitario y favoreciendo la calidad de vida de los enfermos.

¿Cuándo un enfermo de EPOC debe hacer una consulta médica?

Hay signos y síntomas que pueden indicar un empeoramiento del estado basal del enfermo de EPOC y que requieren atención médica para evitar un ingreso o un peor pronóstico. Algunos de ellos son:

  • Tos con esputo sanguinolento.
  • Aumento de la expectoración, con esputos de color amarillento o verdoso.
  • Aumentos de la disnea de manera repentina.
  • Inflamación en pies y piernas, acompañados de una disminución de la cantidad de orina realizada en las últimas 24 horas.
  • Fiebre de más de 37,8ºC.
  • Tendencia al sueño, con imposibilidad de mantenerse alerta sin estímulos fuertes.

Objetivos de las campañas de concienciación

Al tratarse de una enfermedad cuyos factores de riesgo son, en su gran mayoría, modificables podemos realizar campañas de prevención con buenos resultados. Siempre y cuando estas campañas tengan la difusión adecuada y lleguen a los ciudadanos con mayor riesgo de padecerla.

Podemos concluir con que los fumadores son el sector de la población con mayor riesgo de padecer la EPOC y que el mejor consejo que podemos darles es la del abandono del hábito tabáquico bajo supervisión sanitaria (de su médico o enfermera de atención primaria) para facilitarle el camino. Sería recomendable también que fumadores mayores de 40 años se realizarán una espirometría anual para control médico.


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