Día Mundial del Ictus: Tu cerebro es vida, cuídalo

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29 DE OCTUBRE DÍA MUNDIAL DEL ICTUS: TU CEREBRO ES VIDA, CUÍDALO.

Artículo de Leire Hierrezuelo Otero

Hoy se celebra a nivel mundial el día del ICTUS y diferentes asociaciones han puesto en marcha durante los días previos y para hoy mismo actividades y campañas en lo que se conoce como la Semana del Cerebro.

Bajo el lema “Tu cerebro es vida, cuídalo”, los objetivos que se persiguen con la celebración de este día son:

  • Dar a conocer la enfermedad y sensibilizar a la sociedad frente a ella.
  • Dar consejos para intentar realizar labores de prevención.
  • Dar a conocer los riesgos cerebro vasculares, entre los que se encuentran, la hipertensión arterial o la diabetes.
  • Detectar grupos de riesgo, mediante campañas de educación sanitaria.
  • Inculcar la necesidad de actuar urgente ante los primeros síntomas de alarma.

Los neurólogos quieren poder difundir los síntomas de alarma para que se pueda dar una atención sanitaria lo más temprana posible en estos casos. Porque cuanto antes se atienda al enfermo más probabilidad de éxito tenemos.

Se trata de una enfermedad que causa emergencias y es que, en nuestro entorno, se producen 130.000 ICTUS al año. De ellos un tercio de los pacientes fallecen y otro tercio de los pacientes sufre secuelas importantes, que le dejan una discapacidad.

¿QUÉ ES UN ICTUS?

Ictus es una palabra en latín que quiere decir algo parecido a “ataque”. Los neurólogos eligieron esta palabra porque la enfermedad habitualmente acontece de manera repentina, “como un ataque”.

Lo que ocurre es un accidente cerebro vascular. Como bien indica su nombre, se trata de algún evento adverso en los vasos sanguíneos del cerebro. Se produce cuando el flujo de sangre no llega a alguna zona del cerebro, pueden alterarse las funciones de esa zona, de manera transitoria o definitiva.

El cerebro, como cualquier otro órgano del cuerpo requiere de la sangre que llega a través de las arterias, para poder realizar sus funciones. Esta sangre arterial aporta el oxígeno y los nutrientes necesarios para las células que componen el cerebro.

 

TIPOS DE ICTUS

Podemos encontrarnos con dos tipos de ICTUS, el isquémico y el hemorrágico.

Decimos que ocurre un ICTUS isquémico cuando hay una interrupción en el flujo sanguíneo del cerebro y deja un área cerebral sin aporte de oxígeno y nutrientes. En esta zona se produce una isquemia, que si se alarga en el tiempo lleva a la muerte de la corteza cerebral. Por eso, años atrás se denominaba este suceso como un “infarto cerebral”. Y ¿Por qué se obstruye el paso de la sangre? Puede deberse a la presencia de un coágulo o émbolo en el torrente sanguíneo que se “atasca” en la arteria, impidiendo el avance de la sangre oxigenada. También puede deberse a algún tumor que comprima la arteria.

Este tipo de  ICTUS son los que se producen con mayor frecuencia.

Existe también la posibilidad de que se rompa un vaso sanguíneo, en este caso se producirá un ICTUS hemorrágico. Este tipo de ICTUS tiene peor pronóstico que los anteriores, sin embargo, es el menos habitual. La rotura del vaso sanguíneo puede deberse a muchas causas, entre ellas está la rotura de un aneurisma (ensanchamiento en el recorrido del vaso sanguíneo, que hace debilitar la pared arterial), un pico de hipertensión cerebral, traumatismos en la cabeza o algunos tipos de tumores, infecciones o consumo de determinadas drogas.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE ALARMA?

Cuando sucede un ICTUS se puede manifestar en multitud de signos y síntomas. Algunos de ellos afectarán a la visión, otros a la audición, también al equilibrio, escritura, lenguaje, lectura, etc.

También pueden aparecer signos y síntomas más inespecíficos como dolor de cabeza, vómitos, alteración del nivel de consciencia, etc.

Pero hay tres signos que aparecen con mucha frecuencia en el ICTUS y si somos capaces de reconocerlos podremos dar la voz de alarma de manera temprana, ganando tiempo y de este modo pudiendo hacer que el pronóstico sea mejor.

 

Los tres signos de alarma son los siguientes

  • Dificultad en el habla o habla farfullada. Puede ser que notemos en alguien incapacidad para decir una palabra o una frase, o dificultad a la hora de pronunciar o la utilización de palabras inapropiadas. Se denomina disartria.
  • Asimetría facial. Es ocasionada por la parálisis que se puede producir tras un ICTUS. Le pedimos a la persona que nos enseñe los dientes o nos sonría. Si tiene asimetría facial se hará muy evidente cuando nos fijamos en la comisura de su labio, que estará caída.
  • Pérdida de fuerza en las extremidades. Para hacer el examen utilizaremos las extremidades superiores. Pediremos a la persona que eleve ambos brazos con los ojos cerrados, podemos observar entonces que la persona no mueve nada uno de los brazos o que aunque eleve ambos uno se cae hacia abajo. También podemos examinar a la persona diciéndole que nos coja con sus manos las nuestras y que las apriete. Notaremos entonces la diferencia de presión de una mano a otra.

Si existe pérdida de fuerza en un brazo, lo más habitual es que también exista en el mismo problema en la pierna del mismo lado. Es lo que conocemos como hemiplejía.

La concurrencia de los tres signos nos indica que hay un tanto por ciento muy elevado de posibilidades de que la persona esté sufriendo un ICTUS. Y es entonces primordial buscar ayuda para que le den tratamiento cuanto antes y así conseguir que las secuelas sean menores o incluso no las haya.

  

ACCIDENTE ISQUÉMICO TRANSITORIO (AIT)

Hay algunos casos en los que aparecen estos signos y de manera espontánea (sin que se aplique ningún tratamiento) desaparecen al cabo de pocos minutos u horas.

Se trata de un Accidente Isquémico Transitorio (AIT). El trombo o émbolo que causaba la obstrucción del riego sanguíneo, lo hace durante un tiempo limitado y luego es capaz de seguir avanzado por el torrente sanguíneo, dejando de obstruir el vaso sanguíneo.

Aunque los síntomas hayan desaparecido es importante consultar con un médico lo ocurrido porque seguramente requiera de tratamiento. Hay que recordar que hay un trombo o émbolo viajando voy el torrente sanguíneo y en cualquier m omento puede volver a obstruir otro vaso sanguíneo; del cerebro, del corazón, del pulmón o del hígado, entre otros.

 

¿QUÉ PUEDO HACER?

Lo más importante en estos casos es poder reconocer de manera temprana los signos y síntomas de alarma que hemos descrito. Llamar al 112 para pedir ayuda y acompañar al paciente para poder dar la información precisa a los servicio de emergencias.

Pero si hay algo que esté en nuestras manos, es la prevención del ICTUS. Y para poder prevenir debemos conocer primero cuáles son los Factores de riesgo cerebro vascular.

  • Hipertensión arterial (HTA).
  • Colesterol alto.
  • Diabetes.
  • Arritmias.
  • Tabaquismo.
  • Hábito alcohólico.
  • Obesidad.
  • Sedentarismo.

Teniendo en cuenta esta lista, es fácil adivinar cuáles son los consejos para la prevención de esta enfermedad.

  • Mantener controladas las cifras de Tensión Arterial, colesterol y glucosa.
  • Llevar control por el cardiólogo de las enfermedades cardiacas y seguir bien el tratamiento.
  • Dieta sana y equilibrada.
  • Realizar deporte, evitar el sedentarismo.
  • Abandonar el tabaco y el alcohol.

 

Y UNA VEZ ESTÉ EL PACIENTE EN EL HOSPITAL…

Se procederá a realizar el diagnóstico y tratamiento del paciente.

Lo primero de todo es determinar si se trata de un ICTUS isquémico o hemorrágico y para ello realizarán al paciente una prueba de imagen. Generalmente un TAC o AngioTAC. Aunque también pueden realizarse otras pruebas como la Resonancia magnética o el Ecodppler carotideo.

Se aplicará tratamiento específico dependiendo lo que se vea en la prueba de imagen. Es importante aplicar el tratamiento en menos de 3 horas, desde el inicio de los síntomas, para conseguir un mejor pronóstico.

Si se trata de un ICTUS isquémico los neurólogos pueden decidir realizar una trombolisis, que consiste en administrar un medicamento por vía intravenosa, cuyo objetivo es deshacer los coágulos.

Si se encuentran ante un ICTUS hemorrágico los neurólogos decidirán entre poner un drenaje cerebral, que consiste en introducir un catéter en la zona de la hemorragia para sacar la sangre a un contenedor exterior. O realizar una intervención quirúrgica para intentar reparar la arteria dañada.

En ambos casos, una vez esté estabilizado el paciente, se procederá a realizar Rehabilitación. La rehabilitación tiene como objeto el restablecer las funciones del área cerebral dañada. Es especialmente importante en los casos de ICTUS isquémico.

 

 


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