Intoxicaciones en la edad pediátrica

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Artículo de Oihane González Corino

Los/as lactantes y niños/as pequeños/as, por su curiosidad y por las fases de su desarrollo psicomotor, están expuestos a colocarse en la boca multitud de objetos, líquidos, medicamentos y productos domésticos de todo tipo. Si añadimos a eso las pocas medidas de prevención que, a pesar de los avisos, se tienen en cuenta en los domicilios y lugares públicos y, además, sumamos lo llamativo de la presentación (colores, envases, plásticos…) de muchos productos nocivos para la salud, obtenemos uno de los mayores riesgos de accidente a los que están sometidos.

Los síntomas variarán en función del producto, la cantidad ingerida, el tiempo transcurrido, la edad y peso, etc.

En el caso de los/as niños/as, la principal actuación relativa a las intoxicaciones se basa en la prevención (que no tengan acceso fácil a productos de limpieza, guardar las medicinas en el botiquín y fuera de su alcance…).

Concepto de tóxico y tipo de intoxicaciones

 Llamamos “tóxico” a cualquier sustancia que, una vez introducida en el organismo, es capaz de lesionarlo, ya sea a largo plazo, o bien de manera inmediata.

Las intoxicaciones pueden tener efectos a largo plazo (crónicas) o pueden provocar signos y síntomas de forma inmediata (agudas), éstas últimas las más frecuentes en pediatría.

Pero también existen otros factores que tienen un papel muy importante en la evolución de la intoxicación:

  • Edad
  • Enfermedades previas.
  • Combinación del tóxico con otros elementos. Si se han ingerido determinadas medicinas antes de la intoxicación o si se ha ingerido más de un tóxico, la intoxicación puede ser más grave.

 

Vías de penetración de los tóxicos

 Vía digestiva

 Algunos de los principales tóxicos que penetran en el cuerpo por vía digestiva son:

  • Medicamentos.
  • Venenos (insecticidas, raticidas).
  • Algunos alimentos como setas, plantas…
  • Productos de limpieza de uso doméstico.

Vía respiratoria

  •  De esta manera penetran en el organismo, por ejemplo:
  • Humos
  • Gases
  • Aerosoles
  • Vapores

Vía cutánea o mucosa

 Es mucho más frecuente en los ambientes laborales que en el hogar. Se da por contacto con la piel, las mucosas externas, la conjuntiva, etc. Por ejemplo:

  • Insecticidas
  • Desengrasadores industriales, productos químicos
  • Picaduras de animales

Signos y síntomas

 Dependerán básicamente del tipo de tóxico, influyendo la cantidad, la vía de entrada, el tiempo de exposición, etc.

En general podremos encontrar una serie de signos propios del tóxico y otros inespecíficos:

  • Dolor o molestias abdominales. Vómitos, náuseas y diarreas (pueden ser de aparición tardía).
  • Aumento de temperatura corporal.
  • Afectación del estado general.
  • Erupción cutánea.
  • Sudoración importante.
  • Alteración de la conciencia.
  • Visión nublada.

Actuación general ante un intoxicado

  •  ¿Qué debemos hacer?
    •  Protegernos para evitar la autointoxicación. Por ejemplo, utilizar guantes en caso de tratar con tóxicos por contacto (insecticidas, venenos…).
    • Eliminar el riesgo o alejar a los/as niños/as de dicho riesgo. Por ejemplo, quitarle la ropa o, en caso de contaminación ocular u otra parte del cuerpo, irrigar abundantemente con agua corriente.
    • Controlar en todo momento la apariencia del lactante o niño/a, la respiración y el aspecto de la piel.
    • Asegurar la permeabilidad de la vía aérea.
    • Identificar el tóxico, la cantidad y el tiempo que ha pasado desde la exposición al mismo (siempre que sea posible).
    • Recoger, si es posible, una muestra del tóxico.
    • Airear la estancia en caso de disolventes o hidrocarburos.
    • Estar preparado para iniciar la RCP.
    • Llamar al 112 o excepcionalmente al teléfono de toxicología (915620420) para obtener información y/o alertar a los servicios de emergencias.
  • ¿Qué no debemos hacer?
    •  Administrar remedios caseros para “diluir o desactivar el tóxico” (leche, clara de huevo…) sin previo consejo médico.
    • Provocar el vómito, si no nos lo han recomendado.

 

Intoxicación por consumo de alcohol

 El alcohol es, sin duda, la droga que más muertes ocasiona en un año.

A las defunciones derivadas de los trastornos y las enfermedades que produce, añadiremos que el alcohol es el responsable del 30% al 50% de los accidentes mortales, básicamente de tráfico. De hecho, el alcohol constituye la primera causa de mortalidad de los jóvenes de entre 17 y 24 años. De los 12 a 14 años, más de un tercio de los/as adolescentes reconocen el consumo de alcohol al menos una vez al mes. En niños/as menores ocurre por falta de prevención (bebidas alcohólicas al alcance de los mismos, falta de control, costumbres populares (pan con vino y azúcar…).

Intoxicación aguda por ingesta de alcohol

 Se conoce popularmente como borrachera.

  • Signos y síntomas
    •  Euforia (desinhibición producida por su efecto depresor sobre el sistema nervioso central, que disminuye el nivel de consciencia y de autocontrol).
    • Cambios bruscos de humor.
    • Dificultad de concentración, coordinación, y pronunciación.
    • Agitación y trastornos del equilibrio.
    • Confusión.
    • Descoordinación psicomotriz (dificultad para realizar movimientos con precisión).
    • Alteraciones de la marcha (incapacidad de andar en línea recta).
    • Tendencia a la hipotermia y a la disminución de los niveles de azúcar en la sangre.
  • Actuación
    • Los efectos inicialmente desinhibidores hacen que los adolescentes tengan mucha menos percepción del riesgo, lo que, junto con la disminución de los reflejos y la descoordinación psicomotriz, puede dar lugar a accidentes de todo tipo. La combinación del consumo de alcohol con drogas estimulantes puede generar conductas violentas.
  • ¿Qué debemos hacer?
    •  Buscar ayuda sanitaria.
    • Proporcionar al adolescente un espacio físico seguro y libre de peligros.
    • Control de constantes vitales (consciencia y respiración).
    • Controlar y asegurar la vía aérea (posición lateral de seguridad en prevención del vómito, si se produce descenso del nivel de conciencia).
    • Evitar pérdida de calor corporal. Abrigarlo.
    • Si está consciente y no tiene nauseas puede darle bebidas azucaradas.
    • Quedarse a su lado y efectuar revalorizaciones periódicas.
    • Activar al 112, si el estado del adolescente se deteriora.
  • ¿Qué no debemos hacer?
    •  Dejarlo solo.
    • Permitir que continúe con la ingesta de bebidas alcohólicas.
  • Es totalmente falso que
    •  Un café reduce los efectos del alcohol.
    • Una ducha mejora los reflejos.
    • Beber agua disminuye los efectos del alcohol.
    • Emitir gran cantidad de orina, elimina el alcohol.
    • El vómito elimina el alcohol de la sangre.
    • Se puede beber más alcohol si se come mucho.

Todas estas acciones dan sensación de mejora momentánea, pero no eliminan el alcohol de la sangre.

Si la alcoholemia pasa de determinada concentración sanguínea, que será variable en función de la edad, el peso, el sexo, etc., la persona puede entrar en coma y puede morir por parada respiratoria.

¡Recuerda!

Es prioritaria la prevención. Cualquier producto que se encuentre al alcance de un menor, puede acabar generando una intoxicación. La conducta A.V.A. debe de ser nuestra gran aliada en la prevención de los accidentes.

¿Quieres aprender más?

Recuerda que Cruz Roja Bizkaia posee múltiples cursos de esta temática. Para más información, dirígete a este enlace: http://formacion.cruzrojabizkaia.org/informacion-cursos/#15

Textos extraídos del manual de Primeros Auxilios en bebés y niños de Cruz Roja


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