15 de septiembre: Día Mundial del Linfoma

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Cada año unas 6.000 personas son diagnosticadas de linfoma en España.

Artículo de Oihane González Corino

Los linfomas son una forma de cáncer que se desarrollan en el sistema linfático.   La célula implicada suele  ser el linfocito, pero hay formas de celularidad mixta. A los linfomas también se les llama los tumores sólidos hematológicos para diferenciarlos de las leucemias.

Los linfomas afectan a más de un millón de personas en todo el mundo. La incidencia de linfomas aumenta en un 3% anual. Se estima que los linfomas tienen una incidencia media en España de 3 nuevos casos por 100.000 habitantes cada año.

Tipos de Linfomas

Se clasifican según el tipo celular, la evolución, tratamiento y  el pronóstico  en dos grandes tipos:

  • Linfoma de Hodgkin. El 80% son curables. Se caracterizan porque hay un tipo de célula llamada de Red-Stemberg.

A partir de la década de 1990 la incidencia de la Enfermedad de Hodgkin va descendiendo. Se ha relacionado su origen con infecciones virales (virus de Epstein-Barr).

  • Linfomas No-Hodgkin. Son un conjunto de linfomas del que existen múltiples clasificaciones. El linfoma no Hodgkin lo forman muchos tipos de linfomas diferentes. Al contrario que la enfermedad de Hodgkin, la incidencia va en aumento a partir de 1990. Hay Linfomas No-Hodgkin de tipo T y otros de tipo B (90%), pero no hay células de Red-Stemberg. No se conoce la causa del mismo, aunque se especula con factores genéticos y ambientales. El porcentaje de curaciones desciende al 35% aunque depende del subtipo de Linfomas No-Hodgkin. Algunos autores han dividido a los Linfomas No-Hodgkin de acuerdo a su agresividad en varios subtipos: Alto, bajo y medio grado de malignidad.

 

Últimamente los linfomas se clasifican del siguiente modo (Revised European-American Lymphoma Classification = REAL):

  • Linfoma de células B (12 tipos)
  • Linfoma de células T y células NK (natural killer) (13 tipos)
  • Linfoma de Hodgkin (4 tipos)

 

Tanto los linfomas como las leucemias linfoides caen bajo esta clasificación porque tanto las fases sólidas como las circulantes se encuentran en muchas neoplasias linfoides y la distinción entre ambos es artificial.

Algunos linfomas tienen una presentación particular y su origen se asocia a determinados virus. Es el caso del Linfoma de Burkitt  cuya génesis se vincula a una infección por el virus de Epstein-Barr. Hay formas endémicas, esporádicas  y otras que se asocian a inmunodeficiencia.

Signos y síntomas  iniciales de los linfomas

Lo más común es que el paciente note un bulto indoloro (axilar, cervical) que es una adenopatía infiltrada.

Algunos linfomas debutan con fiebre de origen desconocido. La pérdida de peso acompañada de sudoración excesiva es otra forma de presentación.

Los síntomas de forma general, son los siguientes:

  • Agrandamiento de los ganglios linfáticos en el cuello, las axilas o la ingle.
  • Pérdida inexplicable de peso.
  • Fiebre.
  • Transpiración nocturna desmedida.
  • Picazón generalizada.
  • Fatiga.
  • Pérdida del apetito.
  • Tos o dificultad para respirar.
  • Dolor en el abdomen, el pecho o los huesos.
  • Abdomen hinchado.
  • Sensación de estar lleno después de comer solamente una pequeña cantidad de alimentos.
  • Dificultad para respirar o tos.

 

Importancia clínica de los Linfomas según su estadío

Realizar el estadiaje de un linfoma es calificarlo por extensión, y tiene valor pronóstico, condicionando además el tratamiento.  Para hacer el estadiaje,  hay que recabar información de la historia clínica,  realizar una exhaustiva exploración física,  proceder a realizar técnicas de diagnóstico por la imagen y realizar analíticas de sangre,. Además, es  indispensable la realización de biopsia  del linfoma y de la médula ósea.

De acuerdo a la afectación a uno o ambos lados del diafragma, y de la afectación de solo ganglios linfáticos u  otros órganos linfáticos o extralinfáticos se dividen, de menos a más extensos y graves los linfomas en Estadio I a IV.

  • Estadio I: Afectación de una sola región ganglionar, o afectación localizada de un solo órgano o localización extralinfática.
  • Estadio II: Afectación de dos o más regiones ganglionares del mismo lado del diafragma, o localización extralinfática (E) y su ganglio en el mismo lado del diafragma.
  • Estadio III: Afectación de regiones ganglionares a ambos lados del diafragma.
  • Estadio IV: Afectación diseminada de órganos extralinfáticos, con o sin afectación ganglionar asociada. La afectación de médula ósea implica un estadio IV.

Cada estadio clínico (I al IV)  debe clasificarse en A y B dependiendo de la ausencia (A) o presencia (B) de los siguientes síntomas generales:

  • Pérdida de peso inexplicada de más del 10% del peso corporal habitual en los últimos seis meses a la primera consulta médica.
  • Fiebre inexplicada con una temperatura superior a 38 grados centígrados. Una enfermedad febril breve asociada a una infección conocida no es un síntoma B.
  • Sudoración nocturna.

 

Tratamiento de los linfomas

Cada linfoma tiene un tratamiento diferente, pero los tratamientos convencionales ahora incluyen diversos regímenes de quimioterapia, radioterapia, e inmunoterapia, o combinaciones de dichos tratamientos, dependiendo del paciente y su contexto.

¿Cómo podemos ayudar a una persona que padece un linfoma?

Cuando una enfermedad onco-hematológica aparece en la vida de las personas, se produce un fuerte impacto emocional a nivel tanto personal como familiar. El miedo, incertidumbre, incredulidad, rabia o tristeza forman parte del normal proceso emocional y varían su intensidad a lo largo de la enfermedad.

Cabe destacar, que las personas que tienen que hacer frente a estos diagnósticos, normalmente van a tener que estar durante tratamientos de larga duración, pruebas médicas continuas, estancias hospitalarias prolongadas… Todas estas situaciones van a generar pérdidas en la capacidad laboral, disminuciones en las actividades diarias, y por consiguiente pérdidas de autonomía personales.  Todo esto, llevará aparejado una gran carga psicológica.

 

¿Qué puedo hacer yo por mi amigo/a o familiar?

  • Acompañar y estar.
  • Potenciar la comunicación con él o ella y saber escucharle.
  • No sobreprotegerle, no decidir por él.
  • Respetar y entender.
  • Apoyarse mutuamente ayuda a crecer como equipo.
  • Ser paciente.
  • Planificar a corto plazo.
  • Tolerar los momentos de hostilidad.
  • Ser optimistas, pero sin falsas esperanzas.
  • Compartir actividades.
  • Respetar el derecho a la intimidad.

Y para terminar, unos consejos para las familias…

  • Daros tiempo para aceptar la enfermedad de vuestro familiar.
  • Tened confianza en vosotros y en vuestros propios
  • Expresad las emociones.
  • Solicitad toda la información que necesitéis para entender lo que ocurre.
  • Potenciad la comunicación.
  • Cuidad de vosotros para poder cuidar de ellos/as.
  • Planificad el tiempo a corto plazo.
  • No os olvidéis de las cosas que os hacen sentir bien.
  • Aceptad vuestros límites.
  • Construid una mentalidad positiva.
  • No descuidéis al resto de la familia.
  • Respetad vuestras horas de sueño y llevad una alimentación adecuada y equilibrada.

 


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