La alimentación en un campo de refugiados. 20 de junio, Día Mundial de las Personas Refugiadas.

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Artículo de Begoña Díez Unquera

Hoy en día más de 60 millones de personas en el mundo se encuentran desplazados de sus países de origen y acogidos en condición de refugiados. En muchas ocasiones su emplazamiento es un campo de refugiados o un asentamiento en el que el suministro de alimentos o la autosuficiencia alimentaria condiciona el estado nutricional de cientos o miles de personas al mismo tiempo.

La salud de los refugiados no debería ser diferente a la de los habitantes del país en el que se encuentran, sin embargo, se dan circunstancias que hacen que la mortalidad en los campos pueda ser mayor. Entre ellas se encuentran las condiciones higiénico-sanitarias, la asistencia médica y el estado nutricional.

CUANDO EL ESTADO NUTRICIONAL NO ES EL ADECUADO

El Estado nutricional debe ser adecuado ya que de lo contrario el sistema inmunitario de los refugiados se ve debilitado y esto facilita la aparición de enfermedades infecto-contagiosas que de presentarse en grupos inmunodeprimidos pueden causar más bajas que en la población general del país de acogida. Entre ellas destacan las enfermedades diarreicas, las infecciones respiratorias, el sarampión o el paludismo.

Por esta razón podría decirse que la malnutrición es una de las causas más importantes de muerte en los campos de refugiados, especialmente entre los menores de 5 años.

LOS REFUGIADOS BAJO EL CUIDADO DE NACIONES UNIDAS

En este sentido, los refugiados están temporalmente bajo el cuidado de las Naciones Unidas y las ONG y es una obligación internacional suministrarles una buena nutrición, adecuados servicios de salud, suficientes alimentos que contengan todos los nutrientes esenciales y cuidados.

Además de considerar el estado nutricional adecuado como un factor de prevención frente al desarrollo de enfermedades infecto-contagiosas, se deben de tener en cuenta otros riesgos específicos relacionados con la privación de alimentos que pueden afectar a los refugiados.

LA MALNUTRICIÓN PROTEICO ENERGÉTICA (MPE)

El estado nutricional previo es muy importante ya que muchos refugiados son personas pobres que no estaban bien nutridas antes de la crisis, eran relativamente delgadas y tenían únicamente modestos depósitos de grasa corporal.

En los campos de refugiados las altísimas tasas de muertes por inanición en casos de emergencia alimentaria es generalmente el resultado de la malnutrición proteico energética (MPE).

La insuficiente ingesta de energía y proteína hace que se desarrollen enfermedades como el  marasmo nutricional y kwashiorkor en los niños. Las muertes atribuidas al sarampión o la diarrea están casi siempre asociadas con MPE y podrían acertadamente llamarse muertes por malnutrición.

CUANDO SE ESTABLECE UN CAMPO DE REFUGIADOS

Tan pronto como se establece un campo de refugiados debe realizarse una valoración nutricional inicial y un posterior seguimiento.

Los indicadores a vigilar son los relativos a la MPE (talla, peso y aparición de edemas), signos oftalmológicos de la xeroftalmia (causada por carencia de vitamina A), lesiones en la piel de la pelagra (carencia de niacina) y en algunos casos análisis de sangre para detectar posibles anemias. De no ser factible pesar a los niños, puede utilizarse la medición de la circunferencia de la parte superior del brazo.

La experiencia sufrida en campos de refugiados durante los años 80 puso en evidencia la necesidad de suministrar raciones que aportaran cantidades suficientes de vitaminas y minerales para evitar enfermedades carenciales graves como la pelagra o el beri-beri.

El beriberi, que resulta como consecuencia de la carencia de tiamina, se ha encontrado en los campos de refugiados camboyanos en Tailandia; la pelagra en refugiados mozambiqueños en Malawi; y el escorbuto en refugiados somalíes en Etiopía.

Estas son enfermedades que pueden causar graves trastornos e incluso la muerte y que aparecen tras periodos prolongados de malnutrición, por lo que hoy en día estos problemas no deberían llegar a suceder. Lo que nos indican estas experiencias es que los alimentos suministrados pueden aportar la cantidad suficiente de energía, pero no así los micronutrientes.

LOS NUTRIENTES NECESARIOS

La FAO (Food and Agriculture Organization) establece que en los campos de refugiados debe prestarse especial atención a las carencias de 3 micronutrientes: hierro, yodo y vitamina A.

La carencia de iodo puede provocar bocio en adultos y lo que es más grave, retraso mental en niños, siendo la primera causa prevenible de retraso mental. Para su prevención se debe asegurar el uso de sal iodada en los campos de refugiados.

La carencia de vitamina A produce ceguera nocturna en primera instancia y si no es tratada a tiempo da lugar a xeroftalmia o ceguera permanente, siendo la primera causa evitable de ceguera en los países en vías de desarrollo. Si la ración suministrada no aporta las cantidades adecuadas de estos minerales se suministra una mezcla cereales fortificados. Si a pesar de esto se sospecha que pueda desarrollarse carencia por existir signos manifiestos o por provenir los refugiados de áreas donde exista reconocida carencia en vitamina A, se administrarían suplementos orales.

También es fundamental el suministro de agua potable en cantidad suficiente y con los medios adecuados que eviten la propagación de enfermedades.

LACTANCIA MATERNA EN UN CAMPO DE REFUGIADOS

Una medida importante a tener en cuenta es la promoción de la lactancia materna y la limitación del uso de leches de fórmula: se favorecerá siempre que sea posible la alimentación del bebé asegurando el buen estado nutricional de la madre.

También se suministran cantidades adicionales de hierro junto con vitamina C y ácido fólico en especial a embarazadas.

RACIONES TIPO

El suministro de raciones tipo es un tema a estudiar en cada situación.

La FAO considera una ración tipo de alrededor de 2000 kcal en la que el alimento base sea el arroz, el maíz o el trigo y que aporte además semillas comestibles, aceites y una cantidad moderada de carne o pescado en lata.

En estas raciones la proteína supone entre un 8 y un 12 por ciento de la energía total de la dieta. En determinadas circunstancias esta ración puede verse mermada si se utiliza para obtener dinero a cambio de ella o por el contrario puede ser complementada con alimentos que son obtenidos a través de la horticultura y la ganadería de pequeños animales domésticos. Cabe destacar que algunos asentamientos pueden permanecer durante años, desarrollando un comercio, agricultura y ganadería propios.

En algunos casos, en vez de suministrar raciones para llevar a casa o alimentos para que las personas los preparen y se alimenten ellas mismas, puede ser necesario establecer centros de alimentación para suministrarles las comidas en el lugar de atención.

La alimentación comunitaria es necesaria cuando existen muchas personas que no cuentan con instalaciones o capacidad para preparar sus propios alimentos, como por ejemplo los menores no acompañados. Sin embargo, la mayoría de los refugiados preparan sus propias raciones en los campos para refugiados.

Referencias

  • Nutrición humana en el mundo en desarrollo. Cap.24. FAO. Roma, 2002.
  • Salud de los refugiados. Jonatan Rapaport. Diccionario de acción humanitaria y cooperación al desarrollo. UPV.

 


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